resurección
Recuperar los beneficios de ser yo siempre es maravilloso… Generalmente mi resurrección tiene que ver con mi cumpleaños, con la llegada de la primavera en algún lugar del mundo y el encuentro casual con un buen libro.
“Anillo Afortunado: a quien escribe cuentos le ocurren cosas, a quien le ocurren cosas escribe cuentos.”
Andrés Neumán
Nuevo dodecálogo de un Cuentista -VI-.
Sobre libreros: “Los libreros somos gente rara, poco dados a escribir, a escribirnos, ya que hemos optado por la lectura. Un librero es alguien que, entre escribir y leer, siempre prefiere leer.”
Lola Larumbe
!Qué dilema tan grande, mis dos oficios contrapuestos! Así es como deben pasar los días…
El lugar donde se juntan los polos
Quito, 21 de junio del 2007.
El lugar donde se juntan los polos (comunicado público)
Escribo con asombro e ilusión, los mismos sentimientos que tuve un lunes de hace tres años cuando iniciaba mi diario de viaje, un cuaderno cualquiera titulado “Bitácora de paranoias”. En la primera página había un reloj, media mariposa, y una inscripción latina rezando –quid rides? mutato nomine, de te fabula narratur- (y vos de qué te ríes? Si cambiaras el nombre sería tu historia). Nada sería igual –ya lo dijo el Duende- y vaya que si yo se de eso. Un sin número de puertas se abrieron, tuve reencuentros anhelados, cabos que se ataron y desataron para cambiarme la vida, episodios paranoides, encontrones con la realidad, magia, mucha magia y varios hallazgos inesperados que hicieron, y aún hacen, que el mundo sea diferente.
Más feliz.
Iba con la idea de dejar de fumar, de escalar montañas, de desenamorarme y acatar las reglas que me fueran entregadas; nunca consideré que me entregarían un folleto con la portada impresa y las reglas en blanco, que cuando las conocí, las rompería todas (hasta la 11, y eso que era difícil); que fumaría más, que pararía en un hospital paupérrimo una madrugada, que encontraría a la Cofradía de Baco y la Comunidad del Tornillo, que sería parte de la Comisión Internacional de estandarización y normativas del 40, que la Ruta Inka sería en realidad la Ruta de la Inkacola y el Seco de chivo; que sufriría los estragos de la oxitoxina, que le escribiría un ensayo breve a esta sustancia, y que a estas horas, aquí, estaría enamorada del mismo tipo con el rompí un pacto, que ahora sería más yo, y casi un ejemplo de píxel.
Mientras escribo esto tengo miles de destellos mentales, recuerdos de abrazos, miradas, silencios, sonrisas, lágrimas, rostros y nombres –por cautela- innombrables. No se si sirva de algo decir que tengo nostalgia, que por varios de esos innombrables me tomaré un café y un cigarrillo frente a mi ventana. Que he esperado mucho para dar señales de vida que quizás no importan, que tengo hoy más que nunca clara la idea de que el Ecuador, no es una línea imaginaria es el lugar donde se juntan los polos, o que es al menos, el punto de partida.
¡Salud por el solsticio de verano!
Andrea Torres Armas.
atardecer
Quito suele tener unos ataredceres inolvidables: mezclas de naranja y escarlata, murmullos de púrpura y argento, azules y destellos. Hay ocasos grises también, brumas que descienden como polvo de hada.
Lo mejor de esas tardes es poder tener el privilegio de vivirlas, de sentir el viento, de mirar al cielo caer sobre los cuerpos; vencer al frío con el abrazo o tomar una mano. Las palabras sobran generalmente.
A mis amigas queridas un merecido silencio con cariño y un dejo de nostalgia.
magia
Hace mucho me apetece subir esta foto y que la gente la vea. No hay nada que decir.
Como punto aparte, recomiendo la página del escritor Andrés Neuman que me encantó, no se van a arrepentir:
seis grados de separación
Resulta que mis problemas se deben a veces o la incongruencia cósmica, o a la construcción de bellísimas telarañas.
El día en pleno me lo he pasado riendo pensado en aquello de las coincidencias que se ensañan conmigo, en esto de las teorías del tiempo circular y en los magníficos Seis grados de separación.
Hace tiempo ya, una especie de telaraña se dibujó en mi cuaderno de viaje para causarme un leve pero interesante transtorno que no me deja del todo y aparece continuamente aunque a veces tiene el buen gusto de cambiar de personajes. Hoy me río de él, pero como socióloga, el fenoméno este me parece cada vez más fascinante, y como bruja mucho más mágico.
En 1967 Stanley Milgram propuso una teoría llamada “Six degrees of separation” la cual suponía que todas las personas estamos separadas (unidas, diría yo) por otras seis personas con el resto del mundo.
Yo puedo dar fe de ello. Y desde ayer por la noche mucho más, cómo si lo de coincidir en el Perú con medio mazo del tarot no hubiese sido suficiente.
Andrea Torres.
Andyt


