y yo que me figuraba el paraíso bajo la especie de una biblioteca…
El libro se merece miles de vítores, miles de personas que lo lean, niños que jueguen e imaginen aquello que alguna vez hallaron en una biblioteca.
El Cervantes vuelve a Argentina de la mano de la pluma de Gelman, que en busca de belleza no deja de escarbar en el horror de la memoria.
“Escribo en el olvido / en cada fuego de la noche…”
Quede aquí el Soneto XXVI de Shakespeare como tributo o pleitesía…
Lord of my love, to whom in vassalage
Thy merit hath my duty strongly knit,
To thee I send this written embassage,
To witness duty, not to show my wit:
Duty so great, which wit so poor as mine
May make seem bare, in wanting words to show it,
But that I hope some good conceit of thine
In thy soul’s thought, all naked, will bestow it:
Till whatsoever star that guides my moving,
Points on me graciously with fair aspect,
And puts apparel on my tottered loving,
To show me worthy of thy sweet respect:
Then may I dare to boast how I do love thee;
Till then, not show my head where thou mayst prove me.
Gödel: paradoja y Vida
el globo o las demás visiones sobre la fe
-relatos en diferido-
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Veía hoy, sábado gris, unas cuantas visiones sobre la fe: la historia de Antes de que anochezca, la vida de Reynaldo Arenas; los días en que ser escritor, loco, anticastrista u homosexual estaba prohibido. Con un poco de decepción y con asombro veo que las cosas del todo no han cambiado.
Resulta tan imposible construírse un globo para fugarse del mundo, como embarcarse en un barco de papel para intentar cruzar el mar de los Sargazos.
Ya no se si busco una quimera: una casa pobre con una cama limpia donde pasar la noche, un pedazo de cielo sobre la cabeza que pueda robar para llamar mío. Una noche de viernes abrazada a un hombre sin temor a que se abra la puerta y tener que huir por la ventana.
¡Me han cerrado la vía por reparaciones! suspiro un poco y sueño, espero a que me descubra el alba entre sus brazos y llegue un susurro, un simple -buenos días amor, no te cubras, estamos en casa-.
Andrea Torres Armas
las fauces de Cronos
Me impresionó siempre el mito de Cronos comiéndose a sus hijos. El tiempo es implacable, lo devora todo, nada perdona -decía mi profesor-. Poco después leí a Cortázar y supe que despiadadamente y sin advertirlo uno se converte en esclavo y obsequio para el reloj de pulsera. Yo soy temporalmente relajada, es decir que hace unos seis años no uso reloj, no me hace falta ni me apetece.
Hace pocos días reseñando un libro, sentí una afección increíble por la palabra crónica y por el género como tal; es como si en él acechara Cronos, ese dios implacable que no perdona nada y se esfuerza por engullir inmisericordemente lo que está a su paso. Luego, en un intento falliudo por retener al tiempo, viene la palabra, el verbo, el universo se salva, se plasma y se rehace; es como si se obligara a la historia a auto-engendrarse en la boca de su verdugo para confirmar que ha pasado, que por un instante ha sido. No importa que todo termine en un ocaso divino-estomacal, lo que importa es que la palabra lo perpetúa, en tal caso podría decir que la palabra somete al tiempo, mientras haya libros las fauces de Cronos no se abrirán.
Alubia y jitanjáfora también suenan bonito…
Yo quiero que digan esto de mi si algún día publico un libro.
La nota que viene a continuación es un homenaje lleno de envidia por tener tan buenos publicistas…
Léase lo que la presentación del libro Las Jubeas en flor de Angélica Gorodischer dice:
“Una tal Angélica Gorodischer que había escrito un par de libros, tres para ser exactos, encontró una vez en un diccionario la palabra jubea que suena tan bien, pero tan bien, con tantas vocales, una suave be y una jota que puede aspirarse en una casi hache, que decidió adoptarla. No le importó que se tratara de una palmera que no da flores. “Soy una escritora”, se dijo, “y buenas o malas o regulares, las escritoras estamos para eso, para conferir al, mundo otra realidad”.
Y bueno, yo quiero eso: tener varios libros, tener quien diga cosas buenas de ellos (si no debo pagarles mejor), quiero decirme Soy una escritora, pero sobretodo, lo que más quiero es conferirle al mundo otra realidad.
Andyt.




