El pan de cada día

He visto a gente en los locales de ‘fas fú’ comiendo sin hambre, con la cabeza gacha y los ojos perdidos. Los he visto, te lo juro, masticando como si ingerir los alimentos fuera parte de un proceso intermedio entre escoger el pan, los vegetales, pasar la tarjeta y cagar antes de volver a sus diminutas estaciones de trabajo en la oficina.
Hay quienes se sientan frente a las ventanas a ver el mundo pasar, contemplando a la gente en bicicleta con un poco de nostalgia, como diciendo “yo también estaría ahí si no hubiese olvidado ponerme el bloqueador solar…”.
mujer

Mala Hembra

Hace mucho espero subir este microrelato. Hoy, con la maravillosa ilustración de René Martínez (R3N0) -uno de esos amigos que siempre tendrá sitio en mi casa y en mi vida-,  les presento a la Mala Hembra:

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Cuando apagaron la luz para acostarse juntos, él le susurró:

-Te amo.

Y las palabras se le clavaron en el corazón.

Él cayó dormido envuelto en una húmeda tibieza.  Al despertar la mañana siguiente, se vio envuelto en sangre y comprendió, con la sonrisa de ella, que hacer el amor es lo mismo que una operación a corazón abierto.

Andrea Torres Armas.